Cáncer de Útero y Gestación Por Sustitución: un camino hacia el sueño más grande del mundo

Dr. César Sánchez Sarmiento, director médico y jefe del Departamento de Gestación por Sustitución de Nascentis.

 Cuando se habla de Gestación por Sustitución, o Subrogación de Vientre (como comúnmente se lo conoce), la idea que la mayoría de las personas tienen al respecto indica que es un tratamiento que sí o sí se realiza fuera del país (generalmente en Estados Unidos), que lo llevan a cabo mujeres que no quieren gestar por motivos estéticos o porque no tienen pareja, y parejas de hombres u hombres solos. La realidad es algo diferente.

Lo primero que debo decir es que la Gestación por Sustitución es una realidad en Argentina desde el año 2015, cuando las modificaciones que se realizaron en el Código Civil Argentino allanaron el camino para que, a través de solicitudes judiciales con fundamentos sólidos, muchos hombres y mujeres puedan realizar este tratamiento en nuestro país.

Si bien es verdad que afortunadamente muchas parejas del mismo sexo, así como hombres solos, pueden acceder a este tipo de procedimientos sin tener que salir de Argentina, la realidad indica que la mayor parte de estos tratamientos se realiza a parejas en las que la mujer no puede gestar, casi siempre por motivos oncológicos, como el caso de Sofía Sarkany.

El cáncer, así como otros problemas de salud que afectan al sistema reproductor femenino (la endometriosis en grados muy severos, por ejemplo), impiden el embarazo de miles de mujeres en todo el mundo. Así, entre las opciones que existen para que ellas puedan ser mamás, aparece la Gestación Por Sustitución, que en Nascentis realizamos desde hace varios años con el soporte de un estudio jurídico y un estricto protocolo que incluye aspectos médicos, psicológicos, genéticos, legales y administrativos, que garanticen la integridad física y emocional de todos los implicados en estos procesos.

Debo reconocer que hace unos 15 años yo mismo veía esta realidad como una posibilidad muy lejana en nuestro país, donde aún estamos muy atados a prejuicios. Pero también fui consciente de que los cambios solo llegan si nos animamos a ver más allá de nuestro propio mundo, a abarcar otras miradas y otras necesidades, por eso en Nascentis dimos el paso y sabemos que ya no hay vuelta atrás.  

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