La familia que quiero

Dr. César Sánchez Sarmiento, director médico de Nascentis

Cada año, cuando conmemoramos el Mes Internacional de la Fertilidad, es inevitable pensar qué cambió, donde estábamos y dónde estamos.

Hoy estamos en una sociedad más abierta y flexible, que cobija y acepta a miles de personas que antes no podían pensar en la idea de agrandar su familia o de planificar su maternidad y paternidad bajo parámetros que escapaban a lo que hacía la mayoría.

De hecho, cuando miro hacia atrás, hacia 15 años atrás, cuando inauguramos Nascentis, recuerdo que el 99% de nuestro público se conformaba por parejas heterosexuales que no podían tener bebés de manera natural. E incluso ellos llegaban al consultorio con mucho miedo, más miedo al “qué opinarán los de afuera por acudir a la ciencia para tener hijos”, que al propio proceso de enfrentar un tratamiento de fertilización in vitro.

Desde entonces a esta parte pasaron muchas cosas y todos cambiamos: se incrementaron aquellas parejas y empezaron a aparecer otras, e incluso nuevas necesidades vinculadas al deseo de tener hijos.

En lo que respecta a medicina, el mayor de los cambios es la aparición de la genética reproductiva, que nos permite evitar el nacimiento de niños con enfermedades genéticas graves. Y en relación a lo social, afortunadamente podemos preguntarnos qué familia queremos tener y con quién queremos conformarla. Digo afortunadamente porque hasta hace un tiempo era muy extraño que una mujer se animara a enfrentar sola el reto de la maternidad, o que guardara sus óvulos para ser madre luego de haber cumplido otros objetivos; y más extraño aún era que una pareja de mujeres decidiera realizar un tratamiento de fertilidad para ser mamás.

Y ni hablar de los hombres: la gestación por sustitución, (subrogación de útero) ya es una realidad en Argentina, y en Córdoba. Esta alternativa, a la que se arriba a través de solicitudes judiciales con fundamento sólido, también es una posibilidad para parejas heterosexuales en las que la mujer, casi siempre por causas oncológicas, no tiene útero o no puede gestar en él.

Todos estos cambios ponen de manifiesto que somos una sociedad nueva (o estamos en ese proceso), en la que cada persona puede elegir, con libertad, la familia que quiere.

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