¿Por qué un Programa de Preservación de la Fertilidad?

La enorme mayoría de parejas que nos consultan por infertilidad se enfrenta al problema de la edad de la mujer. Esto significa que en estas parejas, la mujer supera los 35 años, edad a partir de la cual la fertilidad comienza a decaer, lo que en estos casos obliga a realizar tratamientos específicos para lograr el embarazo.

Estamos hablando de decisiones personales que llevan a muchas mujeres a anteponer sus carreras laborales y académicas, u otros objetivos, a la maternidad, y esto es una tendencia mundial irreversible. Estas mujeres necesitan ser informadas y advertidas sobre los inconvenientes que esto puede traer cuando, llegado el momento, deciden ser madres. En el caso de la criopreservación por causas oncológicas, es un tema del que en realidad poco se habla, que los pacientes y sus familias ignoran, y que los médicos, en el afán de responder velozmente a las necesidades y ansiedades de los pacientes, aún no tienen en cuenta como advertencia o sugerencia. Es por ello que decidimos crear un Programa de Preservación de la Fertilidad, cuya finalidad es ir más allá de nuestros propios espacios de comunicación y de nuestros consultorios, buscar otras voces, invadir nuevos ámbitos y llegar a esos hombres y mujeres, y a sus familias, para decirles que la preservación de la fertilidad es una alternativa para su futuro.

El programa

1-      Objetivo general:

Generar conciencia sobre la importancia de la preservación de la fertilidad (en el público que obedece a ambas causas), y posicionar a Nascentis como referente de este tema.

2-      Objetivos específicos:

Lograr que las mujeres jóvenes sepan que pueden preservar su fertilidad a través de la criopreservación de óvulos.

Lograr que los médicos ginecólogos hablen con las mujeres sobre este tema.

Llegar a pacientes con cáncer y sus familias para advertirles sobre la relación entre los tratamientos oncológicos y el daño a la capacidad reproductiva, y contarles sobre la alternativa de la criopreservación.

Conseguir que los médicos ginecólogos, urólogos y oncólogos (que normalmente están en contacto con estos pacientes) también tomen conciencia y hablen con ellos y sus familias sobre el tema.