El acompañamiento

Las expectativas incumplidas en el ámbito de la paternidad, son indudablemente unas de las más hondas e íntimas y por lo tanto más difíciles de abordar por la pareja. Fundamentalmente por el modo en que distorsionan algunos de los anhelos y proyectos primordiales, y por el modo en que esto afecta la relación cotidiana.
La contención y acompañamiento de estos procesos por parte de los familiares y amigos son esenciales, pero requieren mucho más aún que otros aspectos, un respeto y una comprensión mínima de la problemática que vive la pareja. Sin esto, el afecto no logra cumplir su objetivo y hasta podría afectar negativamente la ya suficientemente compleja situación.
Por eso es importante que la pareja y su entorno puedan conocer algunos conceptos básicos sobre este tema.

La Medicina Reproductiva es la especialidad que encara la actividad reproductiva humana desde un punto de vista amplio, dinámico y multidisciplinario: su desarrollo, madurez y declinación y las numerosas condiciones que la afectan a lo largo de cada una de las etapas de la vida. Una de las variables más sensibles es la fertilidad y por este motivo el estudio, la observación y atención de las parejas con este tipo de problemática constituyen el foco principal de la especialidad

Conceptos generales sobre infertilidad y subfertilidad
Consideramos que una pareja puede tener alteraciones de su fertilidad cuando, después de mantener relaciones sexuales en forma regular y sin utilizar métodos anticonceptivos durante un año, no es capaz de lograr el embarazo.
Entre 10 y el 15% de las parejas en esas condiciones, suele tener dificultades para lograr el embarazo por medios naturales. Muchas veces las alteraciones que se detectan no son causas de imposibilidad de embarazo, sino sólo de una menor posibilidad de lograrlo, describiéndose esta dificultad como "subfertilidad". En algunos casos, las limitaciones por edad o por antecedentes clínicos determinantes nos llevan a diagnosticar infertilidad.

Es fundamental tener en claro que la dificultad para gestar es un problema de la pareja en su conjunto, ya que la capacidad de concebir de ambos interactúa de un modo único e incide en las probabilidades de lograrlo.
Un tercio de las alteraciones son de causa femenina, el otro tercio de causa masculina y el tercio restante de causas combinadas y de lo que se denomina esterilidad sin causa aparente (ESCA).

Los problemas de infertilidad o subfertilidad rara vez tienen una solución rápida o simple. El diagnóstico preciso es fundamental para conocer con exactitud las causas físicas, lo cual permitirá determinar los posibles tratamientos, optar por otros caminos alternativos de paternidad o bien convivir con este anhelo sin resolver, pero con la tranquilidad de haber extremado los esfuerzos para lograrlo.
Del mismo modo, la etapa de tratamiento suele implicar un tiempo considerable e incluso no siempre los resultados obtenidos son satisfactorios.

El factor psicológico
Los aspectos emocionales alrededor de un hecho de tanta trascendencia como del deseo de un hijo influyen siempre, en mayor o menor medida, de manera negativa sobre las posibilidades de lograr un embarazo. Éstos bien pueden ser la causa de la infertilidad ó la consecuencia de la misma, especialmente cuando la pareja convive con la sensación de un anhelo incumplido y más aún cuando las experiencias previas que pudieran tener de un trato profesional inadecuado hubieran afectado su autoestima.
Por todo esto, la contención responsable y cálida de las parejas desde la primera consulta hasta la realización del tratamiento, pasando por la etapa del diagnóstico, es de vital importancia y objeto prioritario de nuestra tarea profesional.

El acompañamiento profesional de una pareja con problemas de fertilidad

Desde lo estrictamente profesional, en NASCENTIS priorizamos el entorno de diálogo y contención que las parejas necesitan. Cuidamos especialmente la relación profesional-paciente durante todo el proceso, porque confiamos en que un estrecho vínculo augura las mejores posibilidades de éxito en el tratamiento. Y además, esto facilita la oportunidad de una positiva experiencia de vida para ambos.
Compartimos con nuestros pacientes la alegría por la llegada de cada nueva vida. Y acompañamos cada intento donde el resultado no ha sido el esperado: conteniéndolos, precisando los motivos y evaluando nuevas posibilidades.

El acompañamiento del entorno afectivo

Cuando las parejas tienen la dicha de convivir con un entorno rico en relaciones de familia y amistad, el paso del tiempo sin que la pareja manifieste estar en la "dulce espera" suele suscitar preguntas normalmente bien intencionadas y afectuosas, pero que en estos casos suelen agravar la sensaciones de preocupación, ansiedad y frustración.

En estas situaciones, el típico "¿cuándo van a tener un bebe?", encierra una pregunta sin una respuesta que pueda satisfacer a ambas partes y por lo tanto, no es neutra a la sensibilidad de la pareja. Ellos pueden no saber si van a poder tener un bebé, y mucho menos cuándo esto va a ocurrir. Pero con toda seguridad sí conocen íntimamente el lugar, el contexto y el momento en el cual hablar de este tema podría resultarles una experiencia positiva.

La experiencia de la infertilidad que cada pareja experimenta es tan real como subjetiva y no puede ser dimensionada ni si quiera desde el máximo afecto de quienes los rodean.
El anhelo de la llegada de un hijo es indudablemente uno de los deseos más hondos que puede albergar una persona y uno de los que más motiva la relación de pareja. El solo hecho de asumir la dificultad para tener un hijo, y de desconocer si se lo va a tener, incide profundamente en el bienestar y en la proyección de ese vínculo y por lo tanto integra lo más íntimo y difícil de compartir aún con quienes más los quieren y desean su felicidad.
Independientemente de que las personas consideren este tema como algo absolutamente privado o como algo que es bueno compartir, en todos los casos esto afecta visiblemente el ánimo.

La principal ayuda que cualquier ser querido puede brindar en estos casos es el respeto a la privacidad de ambos miembros de la pareja y la contención de sus expresiones de sensibilidad y estados de ánimo cambiantes. Y por supuesto, la actitud de disponibilidad y escucha para cuando ellos lo requieran.
En cualquiera de esos momentos, seguramente una mínima y sincera palabra de aliento, mucho más que cualquier opinión cargada de nuestro optimismo o pesimismo, colmará esa demanda de cariño y comprensión. Y además contribuirá a mantener vivo un vínculo del cual tanto la pareja como quien los acompaña merecen sentirse dichosos.